El lugar donde uno se resguarda cuando el mundo no lo es.
Una vela rota frente a una playa de Jamaica, un rescate que no podíamos pedir, y una canción que responde dando gracias al Dios que oye nuestro clamor.
De niño me escondí en mi cuarto por un fuego que yo mismo encendí, y una canción sobre el dulce refugio en la tormenta me enseñó que descansar en Dios no es huir de la realidad sino recibir la fuerza para volver a enfrentarla.