La certeza de que las cosas todavía pueden cambiar, y a menudo lo hacen.
De niño me escondí en mi cuarto por un fuego que yo mismo encendí, y una canción sobre el dulce refugio en la tormenta me enseñó que descansar en Dios no es huir de la realidad sino recibir la fuerza para volver a enfrentarla.
Una canción de Cristian Robles sobre vivir bendecido y agradecido, y por qué, tras más de dos años sin empleo, aprendí a ver mi temporada más dura como un proceso y no como el final.
Esta canción lleva la oración de Jabes, y me fortaleció en una temporada en la que el desempleo se había convertido en mi etiqueta y necesitaba recordar que mi circunstancia no es mi valor.