Escucha y reflexiona · N.º 004
Una vela rota frente a una playa de Jamaica, un rescate que no podíamos pedir, y una canción que responde dando gracias al Dios que oye nuestro clamor.
Pulsa reproducir y lee a tu ritmo. Nada empieza por sí solo.
Las canciones de esta reflexión, todas suenan aquí
Así que aquí les comparto otra historia de lo bueno que Dios ha sido conmigo. Muchas veces las bendiciones llegan a nuestra vida y nos acostumbramos tanto a ellas que a menudo las olvidamos, especialmente cuando vienen los tiempos difíciles.
01 · Mar adentro
Recuerdo que lo siguiente sucedió durante un recorrido por toda la isla que hice en Jamaica. Mi papá llevó a la familia a recorrer la isla entera. Nos detuvimos en una playa y, sinceramente, no recuerdo cuál era. Pero sí recuerdo que, mientras todos se acomodaban en la playa, con el permiso de mis padres me uní a un grupo de turistas en un yate, con el capitán, para salir mar adentro.
Era la primera vez que hacía algo así, y estaba muy emocionado. Mientras navegábamos, podía ver a mis padres y a mi hermana encogiéndose hasta quedar del tamaño de unas hormigas. Era asombroso, y en cuanto ya no pude verlos, mi atención se dirigió al mar que teníamos por delante.
02 · La vela rota
A veces lo único que podía ver era una pared de agua por todos lados, como si nos estuviera tragando un desagüe gigante, pero todo estaba bien, decía el capitán. Fue entonces cuando todo cambió: la vela se rompió, lo que hizo imposible que el capitán controlara el yate.
Por primera vez en mi vida entendí mi mortalidad. Nunca antes había tenido que pensar en una situación de vida o muerte, pero ese día entendí que este podía ser el final. Estando tan indefenso, no había nada que yo pudiera hacer para salvarme. No había nadie más que Dios a quien pudiera clamar por ayuda.
03 · Dios sigue en control
Muchas veces, cuando enfrentamos situaciones en las que nos damos cuenta de que estamos rodeados por una pared de agua, los desafíos de la vida, y hemos perdido todo el control, olvidamos que Dios sigue en control, aun cuando las situaciones no tienen sentido.
Elevation Español nos recuerda que Dios siempre ha estado a nuestro favor, aun cuando hemos olvidado Sus bendiciones pasadas y vivimos con miedo del mañana. Aun en los tiempos malos seguimos dando gracias: no por el dolor, sino porque conocemos a Aquel que escucha nuestro clamor, y Él sabe lo que es mejor para nosotros.
Con una vida de confianza y gratitud, seguimos alabando no solo en los tiempos buenos, sino también durante los tiempos difíciles.
04 · Nadie podía oírnos
Así que, mientras seguíamos alejándonos de la playa a la deriva, nadie más que nosotros entendía nuestra situación. Muchos de los que miraban desde la playa pensaban que estábamos bien, pero nosotros sabíamos que estábamos en peligro, y no podíamos decírselo porque no habrían podido oírnos ni entendernos.
La vida a veces nos da esos momentos en los que no somos capaces de comunicar a otros nuestra necesidad de ayuda y, aunque lo intentemos, nadie entiende, mientras que otros pueden juzgar.
05 · El rescate
Bueno, el hecho de que esté compartiendo este testimonio les dice que hubo un final feliz: una lancha de los salvavidas nos divisó a la distancia, vio la vela rota y de inmediato vino a nuestro rescate.
Así es Dios con nosotros: siempre entiende nuestra necesidad y, aun cuando nosotros no lo sepamos, Él lo sabe y ya está obrando. Puede que no sea en nuestro tiempo ni a nuestra manera, pero Dios sabe lo que es mejor, y por esta razón debemos confiar en
"Entonces claman a Jehová en su angustia, Y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; Y así los guía al puerto que deseaban."
¿Quién soy yo que escuchas mi clamor? Agradecido estoy, agradecido estoy Siempre, Dios, has estado a mi favor Agradecido estoy, agradecido estoy
Oración
Señor, gracias por ver lo que yo no podía decir. Cuando la vela se rompe y nadie puede oírme, recuérdame que Tú ya lo sabes y ya estás obrando. Enséñame a darte gracias en los tiempos difíciles igual que en los buenos, porque Tú sabes lo que es mejor para mí. Amén.
Llévalo contigo
Ordenadas por temporada, no por artista.