Alguien de Colombia me llamó una vez «comeaños»

Alguien de Colombia me llamó una vez «comeaños», ese apodo cariñoso que se le da a quien aparenta mucho menos edad de la que tiene.
Durante muchos años me han dicho que me veo más joven de lo que soy, y nunca le presté mucha atención. No solo me veo más joven que mi edad, sino que físicamente tengo la salud y la agilidad de alguien mucho menor.
Hoy, 15 de septiembre, he cumplido 52 años en el recorrido de mi vida, y quiero expresar gratitud y dar gracias por la salud y la fuerza.
Puede que no esté donde quisiera estar en este momento, pero estoy agradecido por otro día de vida sin dolor ni enfermedad, otro día con consciencia de mí mismo y con la capacidad de seguir esforzándome por mis metas.
El domingo pasado corrí un total de 29 kilómetros, lo que me dio un total semanal de 125 kilómetros.
Comparto esto para recordarle a todos que, a pesar de los desafíos que estén atravesando, siempre hay algo positivo que pueden encontrar en su vida para seguir viviendo y seguir adelante.
Por un tiempo estuve hundido bajo mis desafíos, pero luego me di cuenta de que el único camino hacia adelante es usar las cosas buenas de mi vida como escalones hacia una vida mejor, y si mi vida termina conmigo intentándolo, al menos la habré vivido con una mejor actitud y una mejor calidad de vida.
Creo en Dios, así que doy gracias por la guía y la provisión divina en muchas formas, desde las personas que fueron puestas en mi camino y me ayudaron, hasta las oportunidades que he tenido y que me han ayudado a avanzar.
Y para cualquiera que lea esto y se sienta desanimado, decaído o decepcionado, recuerda que es mejor vivir una vida de gratitud por lo poco bueno que tengas, aunque sea solo el recuerdo de un buen pasado, porque es mejor despertar cada día esperando los cambios que puedes experimentar que quedarte atado a lo negativo del pasado, incluso cuando su impacto todavía te afecta en el presente.
Brindo por un año más, con gracias y gratitud.